Hace unos meses, una gran compañía del sector eléctrico (no debo dar nombres), nos pide un generador porque tienen una avería que se les está complicando y ha dejado sin servicio a varios bloques de edificios… El radar marca avería en la acera, pero con una intensidad que no define el punto exactamente, así que a levantar acera y cavar… ¡12 horas cavando! Finalmente, en una zona imposible de la que no puedo dar detalles: entre dos edificios, la acera y una pequeña parcela de varios metros cuadrados que se ha quedado en el medio de nadie, parece que se vislumbran los indicios de un cortocircuito…

Está claro: cable de aluminio con algunos años de servicio, cargas de agosto en Benidorm (aires acondicionados, vitros, etc.) crecimiento brutal en muy poco tiempo… Los aislantes se van degradando por la temperatura hasta que, como en este caso, el aluminio llega al contacto franco entre fases.

Las fotos son un poema. No voy a comentarlas porque sobra. Sólo hice fotos del momento glorioso en el que aparece el cortocircuito. Disculpad la calidad, pero a las 3 de la madrugada, con el móvil, sin apenas luz…

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