Todavía recuerdo a mi profesor de Tecnología, Rafael Gomis, explicándonos los pares galvánicos y como “el Sr. Galvani” detecto el movimiento de las ancas de una rana diseccionada cuando tocaba los músculos al descubierto con sus pinzas. Ya predijo en el mil setecientos y pico, que se trataba de la acción de una corriente eléctrica en los músculos del ánimal, aunque pensó erróneamente que eran los propios músculos los que producían la electricidad cuando entraban en contacto con dos metales diferentes (cobre y hierro). Fue Volta, quien definió perfectamente el fenómeno de la corriente eléctrica a través de los húmedos músculos de la rana cuando éstos entraban en contacto con dos metales diferentes, inventando así la pila voltaica.

No quiero profundizar demasiado en la teoría que envuelve estos procesos, pero sí decir que cuando dos metales diferentes están en contacto a través de un medio (ambiente húmedo, agua salada, ácido sulfúrico, los húmedos músculos de una rana, etc.), el metal más electronegativo cede electrones al otro metal y, como consecuencia, se va destruyendo u oxidando. En este proceso, el metal más electronegativo es el ánodo, y el que recibe los electrónes el cátodo.

En muchas aplicaciones industriales, se utilizan los ánodos de sacrificio o ánodos galvánicos. Se trata de proteger de la corrosión u oxidación a un metal (que hará de cátodo), utilizando otro metal menos noble que el anterior (que será el ánodo) y que a través del efecto galvánico que sufrirán al estar en contacto a través de un medio conductor, el ánodo cederá electrones al cátodo y se desgastará, destruirá u oxidará, a cambio de salvaguardar al cátodo. Periódicamente, los ánodos de sacrificio gastados se sustituyen por unos nuevos, y el proceso protegerá al cátodo mientras exista ánodo…

Yate en dique seco

Yate en dique seco

Todas estas aplicaciones (proteger el metal de tanques, calderas, calentadores, motores, etc.) siempre fueron para mí teorías, hasta el otro día que, paseando por el puerto pude observar detenidamente los ánodos de sacrificio del barco que veis en la foto. Hablando con el chico que estaba haciéndole el mantenimiento, me comentó que estaban limpiando el casco, y que iban a aplicarle patente (una pintura que protege la superficie del casco que está en contacto con el agua salada que, entre otras cosas, ayuda a reducir el rozamiento del casco) y que tenían que cambiar los ánodos de sacrificio. Intenté darle vida a ese “profesor” que hay en mi, explicándole el fenómeno galvánico que producía el desgaste en los ánodos de sacrificio, pero a aquel hombre no le importaba lo más mínimo el fenómeno físico, simplemente repetía que aquello había que cambiarlo cada año…

Como más vale una imagen que mil palabras, ahí van unas cuantas de los diferentes ánodos de sacrificio que vi. Estaban muy gastados, todos para cambiar.

ánodo en el eje de la hélice motor

Ánodo en el eje de la hélice motor

Éstos ánodos están situados el tubo metálico que une la hélice y el eje del cigueñal del motor. En un coche, este eje sería el equivalente al “palier” (creo que se escribe así).

Ánodo del eje hélice motor

Ánodo del eje hélice motor

En la siguiente foto se pueden ver los ánodos del timón y la punta del eje de la hélice. Bueno, este último ya no se ve: ha desparecido por completo.

Ánodos de timón y terminación eje hélice totalmente gastado

Ánodos de timón y terminación eje hélice totalmente gastado

El barco tiene dos hélices. En la otra sí se puede ver el ánodo de la terminación del eje de la hélice. Por lo menos queda algo más que en la otra.

Ánodos de timón y terminación eje hélice

Por último, los ánodos de los flaps. Los flaps son unas planchas rectangulares que están unidas al casco en la parte trasera por una visagra y que son accionadas a través de un hidráulico para mantener la horizontalidad del barco durante la navegación. El equivalente a los alerones de los aviones (con los que se consigue levantar o agachar el morro).

En este caso, el ánodo de la derecha ha desaparecido…

Ánodos del flap izquierdo

Ánodos del flap izquierdo

Ánodos del flap derecho

Ánodos del flap derecho

De la náutica se puede hablar muchísimo. El funcionamiento, tanto de la parte eléctrica, como mecánica del barco, siempre me ha interesado. Seguro que que en el futuro os preparo más de una entrada de este tipo en el blog.

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