El fin de semana pasado, estuve en la Sierra de Albarracín de turismo rural. El sábado por la mañana salimos de excursión en busca del “Mirador de Sierra Alta”, la cumbre de una de las montañas que hay cerca de Bronchales (pueblecito precioso, gente encantadora,  os recomiendo visitarlo).

Al llegar a la cima, me encontré con una caseta de esas típicas de vigilante del Seprona. Dentro, había un hombre leyendo que, de vez en cuando, cogía los prismáticos y pegaba una batida a 360º en busca de algún indicio de incendio.

Como veis, disponía de una instalación eléctrica mínima: una placa solar. Los receptores: una bombilla de bajo consumo, una radio y el cargador del walkie. De todas formas, no fue ésto lo que me llamó la atención…

Fijaos en el pararrayos. Seguid el cable desnudo de cobre que recorrería el rayo. Antes de entrar en el tubo de protección metálico (que no entiendo muy bien su misión) hay un toro: un transformador de intensidad…

Y cuando me acerco a ver qué hace aquello allí, me doy cuenta que tiene un contador. Sí, sí, un contador empotrado en el toroidal. No queda otra: este contador contará cada vez que el cable sea recorrido por una intensidad predefinida (si está en una instalación pararrayos, ésta será la de un rayo), vamos: un contador de rayos.

Se notaba que el toro estaba bastante castigado del Sol. Como si ya tuviera bastante tiempo. Y el contador marcaba cero: que no había contado ningún rayo hasta la fecha. Le pregunté al guarda, pero me respondió bastante seco que no sabía para qué era aquello. Entendí que le estaba incomodando bastante la sesión fotográfica (le había pedido permiso previamente y me contestó ago así como: “mientras no me hagas fotos a mi, puedes hacer lo que quieras”) así que antes de que me dijera algo que comprometiera este artículo ( :-) ) le dí las gracias y me fui.

Muy curiososo aquello. El caso es que luego he buscado en Google “contador de rayos” y hay infinidad de fabricantes y modelos… Nunca te acostarás sin saber una cosa más.

Habría que indicarle al rayo que en su día se digne caer en el para rayos, que por favor, nada más salir del mastil, gire por el cable al la derecha, y pasado un metro vuelva a girar a la izquierda, para que encuentre la canalización que le lleve a encontrarse con la tierra. Claro y esto, rapidito, rapidito, vamos
a la velocidad que circular los rayos.

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