Gracias al trabajo, en muchísimas ocasiones tengo la oportunidad de ver instalaciones y lugares que me llaman mucho la atención. Este es el caso de los centros de transformación. Tengo fotos de todo tipo: modernos, compactos, prefabricados, de obra, antiguos, prehistóricos… Dicen que cuando ves uno, los has visto todos, que en una u otra disposición, de un tipo u otro, todos acaban siendo iguales. Esto no es cierto. Bueno, digamos que tiene parte de verdad, pero es muy discutible: os aseguro que todos tienen “un algo” especial en lo que fijarse.

Mirad si no, lo que me encuentro el otro día en un CT de obra, de los antiguos, antiguos, antiguos…

Hasta aquí, nada especial. Bueno, la chapa de advertencia es total (con su calavera), los XS, todo en varilla de cobre, pero vamos, nada que no haya en un CT con solera…

El trafo es mucho más moderno. No tiene depósito de expansión de aceite. Es de silicona. Todo parece normal hasta que… ¿Os habéis percatado de lo que tiene entre dos aletas de refrigeración? Concrétamente en el cuarto hueco empezando por la derecha, arriba.

¡Un pájaro! Parece un mirlo (“una merla”, que diríamos aquí). Es curisoso como pudo llegar el mirlo allí y quedarse en aquella posición. Desde luego, si le hubieran pegado los 20Kv, se hubiera quedado carbonizado, pero no tenía indicios. Es como si hubiese caído en picado desde arriba. Lo que si podemos afirmar, nunca mejor dicho, es que “no dijo ni pío” :-)

1. salamanquesa
13/09/2009 10:11 pm

lástima del animalito.

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